Al efectuar una revisión de la obra Camile Pissarro, artista plástico, quien estuvo en nuestro país el año de 1852 y permaneció al lado de su maestro Melyye hasta 1854, tiempo suficiente que le permitió captar, a través de interesantes dibujos, diversos aspectos de la sociedad venezolana, nos encontramos que aquí, en suelo venezolano, trazó en sus lienzos, entre otras pinturas, Baile en la Posada, Vendedoras de Hortalizas, Arroyo en el Bosque, Camino del Cardonal, Descanso junto al arroyo, Tocador de Cuatro, Hacienda en Caracas, Plantación de Cacao, Jugadores de Naipes, Comida Familiar, Vendedora del Mercado, Aguadora, Serenata y Cocina al Aire Libre. Sobre tan importante artista plástico, nos dice Don Alfredo Boulton, lo siguiente: “En Venezuela aprendió a ver el paisaje y la luz del trópico, que habría, andando el tiempo, de servirle para su técnica de la gran revolución impresionista”. En la obra de Don Alfredo Boulton La Pintura en Venezuela, se reproduce una bella acuarela, donde se aprecia el ambiente reinante en una bodega. En el bien documentado libro Espacio y Tiempo del Dibujo en Venezuela, del crítico de arte Juan Calzadilla, se aprecian las reproducciones de algunos trabajos de Camille Pissarro, entre ellos Mujer Llevando Ropa a Lavar, Puente de Ña Romualda y Paisaje con Casa de Tejas Rojas. En la investigación cumplida por Juan Calzadilla, se nos informa que, Camille Pissarro, en sus inquietudes artísticas , “Pasa revista a lo humano y ve a las figuras moverse en medio de los candiles que iluminan la choza donde se baila un joropo”. Es importante señalar que, hasta muy entrado el siglo XX, en las posadas, las que se encontraban a lo largo de los caminos de Venezuela, así como en pueblos y ciudades, los viajeros, léase arrieros, carreteros, agentes viajeros, hombres a pie y a caballo, conseguían, no solo un lugar para el descanso reparador para ellos y sus respectivas bestias, sino también, la escenificación de un buen joropo, como el que plasma el pintor en unos de sus dibujos, donde “aparece la genta en plena fiesta, unos tocando y otros bailando. Allí están los músicos, todos negros. Todos bailan en el centro de la sala”. Una pequeña nota biográfica aparecida en la obra de Juan Calzadilla, se nos dice que Camille Pissarro había nacido en Charlotte Amalie, Islas Vírgenes, el 10 de julio de 1830 y va a fallecer en París el 12 de diciembre de 1903. A Venezuela llegó el 12 de noviembre de 1852. Realizó preferentemente dibujos de escenas costumbristas, continúa la semblanza biográfica, en los alrededores de Caracas … Estuvo también en La Guaira y Maiquetía…Desarrolló en Francia, sigue la nota, su obra impresionista que le daría la fama, como uno de los grandes maestros de la pintura moderna. En el dominio de las posadas, aquellas que existieron en la otrora Caracas antes de la construcción del moderno hotel Majestic, ubicado por los lados del Teatro Municipal, derribado, empleando para ello una gran bola de hierro, para darle paso al Centro Simón Bolívar, el ensayista, historiador, educador, académico Pedro José Muñoz, en su libro Imagen Afectiva de Caracas, trae una interesante lista de estos establecimientos que en la capital llenaron toda una época. Este ilustre venezolano, nacido en Guanare el año de 1888, lector e investigador asiduo visitante en la Biblioteca Nacional, de quien recibimos importantes informaciones en los campos de la historia y de la literatura, es también autor de La Noria de los Días, Crónica de Guanare, José Antonio Páez, síntesis de un destino histórico, Boves : el rebelde, Nicolás Rolando, breve imagen de su personalidad, Salutación y Ensayo, Elogio del general José Antonio Anzoátegui. El sabio cronista José García de la Concha, al tratar el tema de los hoteles y pensiones existentes en la Caracas que él conoció, al pasearse por el dominio de las pensiones, nos relata, que en Caracas las había muy buenas y aristocráticas, administradas, dice el escritor, por damas de la más distinguida sociedad, señalando entre ellas la de Doña Lola Ibarra, donde se alojaban diplomáticos y viajeros; la de la señora Domínguez, recomendada por su situación y ambiente familiar; la de Lina Pécchio, solicitada por los extranjeros que llegaban a la ciudad; la de la señora Doucharme de París, en La Pastora, entre las esquinas de San Vicente y Medina, famosa por los platos que servían. En los espacios de los hoteles, de la Caracas que ya se marchó, como escribiera Don Alfredo Cortina, nuestro humanista García de la Concha, recuerda el hotel Klindt, considerado el mejor de la ciudad, situado frente a la Plaza Bolívar, en la esquina de La Torre, diagonal con la Catedral; el Gran Hotel, en la esquina de Mercaderes; el Pensilvania, por los lados de la esquina de Pajaritos; el Santamán, en la esquina de San Francisco; El León de Oro, en la esquina de Los Traposos, señalando nuestro informante que allí se alojaba el general Joaquín Crespo antes de ser presidente; el Barcelonés, de Torres a Madrices, cercano a la Plaza Bolívar, se distinguía por su buena comida criolla. No faltaban, como lo relata García de la Concha en su libro Reminiscencias, los hotelitos baratos, de tabiques de coleta forrados en papel de periódicos y con aguamanilitos de tres patas. Don Alfredo Cortina, pionero de la radiodifusión venezolana, fotógrafo, relojero, libretista, cineasta, en su obra Caracas, la ciudad que se nos fue, al describir las pensiones caraqueñas, recuerda: “Existían pensiones muy recomendadas por pertenecer a familias muy honorables que figuraron en el mundo del “gran cacao”… Alquilaban uno o dos cuartos y podían disfrutar de toda la casa. Los inquilinos, dice el autor citado, salían juntos con los propietarios a pasear por Caracas, alquilando para ello un coche para ir a visitar lugares como El Paraíso, El Calvario, Plaza Bolívar, El Cementerio, las estaciones del ferrocarril, el túnel de El Calvario, el viaducto de Caño Amarillo, Puente de Hierro y acudir a las presentaciones teatrales. En Guatire fue famosa la pensión regentada por el padre del cómico Chuchín Marcano, situada frente a la plaza 24 de Julio. Por cierto, este actor, Chuchín Marcano, de prolongada actuación en la radio y la televisión, llenó toda una época, así como Roberto Hernández, Félix “Pancho Tiznado” Cardona Moreno, Amador Bendayán, Mario Santa Cruz y los elencos que actuaban en la familia Buchipluma, Frijolito y Robustiana, la Terrible Jefatura. García de la Concha, en su obra ya nombrada, no olvida las actuaciones de cómicos de las dimensiones de Jesús Izquierdo, Antonio Saavedra y Rafael Guinand. A este último actor, siendo quien escribe un muchacho de corta edad, llegó a oírlo, a través de la radio, en su programa El Galerón Premiado y también lo recuerda caracterizando a Don Rafael, en la radionovela El derecho de Nacer, compartiendo elenco con Luis Salazar, América Barrios, Olga Castillo, Ana Teresa Guinand, entre otros conocidos actores y actrices del momento.
jueves, 30 de junio de 2022
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