Muchas de las crónicas publicadas sobre Caracas y sus zonas aledañas, nos señalan que hacia los espacios donde se encuentran situados Sabana Grande, Chacao, Chacaíto, se instalaron las mejores pulperías de la región, mientras que hacia Bello Monte se podían observar haciendas de caña de azúcar con sus respectivos trapiches. Se sabe que las pulperías con sede en los lugares ya nombrados, mantenían una interesante actividad económica ya que allí se desplazaban los grandes arreos de bestias de carga, carretas y viajeros y al mismo tiempo se adquirían los productos cosechados en la zona. Hacia los valles de Chacao, como nos lo relatan los estudiosos del proceso musical caraqueño durante la colonia, tenían prósperas haciendas de café los reverendos Sojo, Mohedano y Blandín. Pedro Palacios y Sojo, mejor conocido en la historia musical venezolana como el Padre Sojo, era tío abuelo de Simón Bolívar y había nacido en Guatire el 17 de enero de 1739, fundador del Oratorio San Felipe Neri y propietario de la hacienda San Felipe de Chacao, donde, como en el Oratorio, se efectuaban reuniones musicales. El nombre completo del reverendo Mohedano, era José Antonio García Mohedano, fue como el Padre Sojo, cosechero de café en Chacao, donde se desempeñó como cura párroco, era pariente del obispo Diego Antonio Diez Madroñero, de quien fue su secretario. Por sus méritos eclesiástico el Padre Mohedano llegó a ocupar el cargo de obispo de Guayana, donde murió el año de 1804. Don Arístides Rojas tiene al Padre Mohedano como introductor de la siembra del café en Venezuela, concretamente en el valle de Caracas, lo que se puede leer en el estudio La Primera Taza de Café en el Valle de Caracas, escrito por el historiador antes señalado, donde también se lee que dicho evento fue amenizado por músicos que se habían formado bajo la protección del Padre Sojo. Bartolomé Blandín, degeneración del apellido francés Blandain, era hijo del médico y boticario Pedro Blandaín. Este destacado agricultor y amante del arte musical, fue un fervoroso partidario de la gesta emancipadora, apareciendo, al lado de otros destacados patricios como Juan Germán Roscio y Martín Tovar Ponte, firmando los primeros billetes que circularon a raíz de la instalación del primer gobierno independiente en 1811. Se salvó de la degollina aplicada por el realista José Tomás Boves y sus seguidores, al emprender huida del territorio venezolano. Sus biógrafos destacan su desempeño como anfitrión de ilustres personajes extranjeros que visitaron a Venezuela, entre ellos Humboldt, Depons, Williamson, Duane, Richard Bache, Sir Robert Ker Porter. Las posesiones de estos tres espigados protectores de la cultura musical durante los días coloniales y prósperos cultivadores de café en el Este de Caracas, se transformaron, con el correr de los años, en modernas y confortables urbanizaciones conocidas con los nombres de La Castellana, La Floresta y Country Club. Y ya que nombramos tierras donde existían cultivos de café , les diremos que todo lo que en nuestros días conocemos como Los Caobos, El Conde, San Agustín, Universidad Central, eran haciendas que se conocían con los nombres de La Guía, El Conde, La Yerbera e Ibarra. La Yerbera, donde se eleva la barriada de San Agustín, perteneció al general Antonio Guzmán Blanco, quien se la cambió a la municipalidad caraqueña por una residencia situada en la esquina de Carmelitas.
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